El Banco de Inglaterra es un firme defensor de la banca en la nube. En su discurso en Mansion House en junio de 2019, el gobernador habló de cómo «las nuevas tecnologías de propósito general, como la nube y la IA, pueden utilizarse para reforzar la resiliencia del sistema».
Se escucha el mismo mensaje por parte de otros banqueros centrales y de las principales consultoras. Deloitte, por ejemplo, publicó un informe sobre el futuro de la banca en 2019 y concluyó: «Entonces, ¿es hora de trasladar el procesamiento central a la nube? Sí, absolutamente, y debería ser una prioridad para todos los ejecutivos bancarios».
La palabra clave en cada caso es resiliencia. La banca en la nube ofrece tiempo de actividad, seguridad y durabilidad. Estas cualidades son necesarias con urgencia en un sector que sufre fallos e interrupciones inaceptables y costosos.
Pero, ¿por qué? ¿Qué hace que la nube sea más fiable? Es vital que los banqueros y los reguladores comprendan las razones por las que la nube es tan estable.
El hardware es una respuesta obvia, pero no del todo correcta. Los centros de datos tradicionales locales son vulnerables a los fallos de hardware. Si un servidor individual falla, debe ser retirado y reemplazado. Es un proceso lento y disruptivo. Si una instalación tiene problemas (una inundación, un corte de energía o una interrupción de internet), el banco está en apuros. Una instalación de colocación redundante es obligatoria, pero es una solución primitiva.
Al migrar a la nube, se disfrutan de ventajas físicas extraordinarias. Amazon Web Services, por ejemplo, opera 69 zonas de disponibilidad (AZ) en 22 regiones geográficas de todo el mundo. Los datos se alojan en múltiples zonas de disponibilidad conectadas mediante redes de fibra óptica privadas para lograr una resiliencia increíble. Por tanto, un desastre en una zona no supone ninguna amenaza, ya que cuentan con redes, hardware y fuentes de alimentación totalmente aislados. IBM Cloud, Microsoft Azure y Google Cloud Platform ofrecen una diversidad geográfica similar.
Pero apenas estamos arañando la superficie. La verdadera resiliencia proviene de cómo puede ejecutarse el software en la nube.
La migración a la nube es una oportunidad de oro para abandonar los sistemas heredados inestables de una época pasada y cambiar a aplicaciones sólidas, escritas desde cero bajo principios nativos de la nube.
El software nativo de la nube utiliza microservicios. La aplicación se divide en fragmentos autónomos que se comunican a través de API. Los microservicios son intrínsecamente más robustos: un problema que surge en uno queda aislado y contenido. Los demás no se ven afectados, por lo que el sistema puede seguir funcionando a pesar de un fallo individual.
La contenedorización es otro concepto clave. En Google, por ejemplo, todo, desde Gmail hasta YouTube, se ejecuta en contenedores; cada semana se inician miles de millones. Son unidades de software ligeras que pueden activarse o desactivarse en una fracción de segundo. Kubernetes es la herramienta de gestión que optimiza automáticamente el funcionamiento de los contenedores.
En términos prácticos, los contenedores hacen que una aplicación sea a prueba de fallos. Si un contenedor funciona mal, se destruye y se reemplaza por otro. Esto se conoce como «autorreparación», y la descripción es totalmente acertada.
El software nativo de la nube es extensible. Esto significa que puede expandirse y contraerse según la demanda.
La capacidad en la nube es prácticamente ilimitada. Un pico de tráfico en el Black Friday puede dejar fuera de servicio a los sistemas bancarios tradicionales, pero el software nativo de la nube, al ser extensible, puede gestionar cualquier carga. Basta con ver cómo Netflix permanece operativo durante las Navidades, cuando las cifras se disparan. Netflix representa alrededor del 15 por ciento del tráfico mundial de internet. Se informó que WeChat llegó a gestionar hasta 250.000 transacciones por segundo durante el Día del Soltero en China. Este es un nivel de tráfico que los sistemas tradicionales considerarían imposible. El sistema hace frente a una demanda de esta magnitud ejecutándose sobre software nativo de la nube alojado en AWS.
Quizás la mayor ventaja sea la forma en que se actualiza el software. Todos conocemos los desafíos que supone modificar el software bancario. Los equipos de TI pueden arriesgarse a realizar una actualización integral una vez al trimestre, conteniendo la respiración durante el proceso.
El software nativo de la nube es completamente distinto. Puede actualizarse cientos de veces al día sin tiempo de inactividad. Los cambios se prueban y despliegan automáticamente. Las actualizaciones pueden probarse por separado y en paralelo mediante técnicas como los despliegues azul-verde, en los que el tráfico se transfiere sin problemas entre diferentes versiones de la aplicación, eliminando riesgos y tiempos de inactividad.
También debemos mencionar la seguridad. El software bancario tradicional tiene dificultades con el cifrado, ya que depende principalmente de defensas perimetrales. Esto es, siendo amables, subóptimo. Existen historias de terror sobre archivos de texto sin formato accesibles por el personal de los centros de atención al cliente. Por el contrario, el diseño nativo de la nube, implementado por la plataforma Vaultde Thought Machine, cifra los datos en el origen y de nuevo durante el tránsito. Los datos nunca quedan expuestos. Este enfoque es órdenes de magnitud más seguro.
Por lo tanto, cuando el Banco de Inglaterra sugiere que los bancos se trasladen a la nube para mejorar su resiliencia, este mensaje es algo más que una postura de moda. Existen razones técnicas profundas detrás de esta política.
Un informe para el Banco de Inglaterra realizado por Huw van Steenis en 2019, titulado Future of Finance, lo expresaba así:
“Otra prioridad para los servicios financieros debería ser adoptar las tecnologías en la nube, que han madurado hasta el punto de poder cumplir con las altas expectativas de los reguladores y las instituciones financieras. Pasar del almacenamiento y procesamiento de datos internos a entornos en la nube puede acelerar la innovación, permitir el uso de las mejores herramientas analíticas, aumentar la competencia y fortalecer la resiliencia. Para las empresas medianas en particular, actualizarse a la nube puede mejorar sustancialmente la ciberseguridad”.
Si los bancos desean una disponibilidad del 99,999 %, una seguridad superior y la capacidad de actualizarse tantas veces como deseen sin interrumpir el servicio a los consumidores, deben escuchar al Banco de Inglaterra y trasladar su núcleo bancario a la nube.







